Aquella tarde de verano
Te encontré una tarde
en que nada se encuentra
bajo la intensa llama
del sol de medianoche.
Me acerqué de lejos a ti
y me invadió tu calma
en la ventisca ingrata
de aquel lugar sin viento.
Y te añoré sin conocerte,
y te quise sin querer
y te llamé en silencio
cuando me olvidé del tiempo.
Y por no acercarme a tí,
ahí, en ese preciso instante
en el que jamás te tuve,
te perdi.